Hidratación en verano: señales de alarma y la cantidad de agua que el cuerpo necesita
Chiclayo en Línea.- El calentamiento de los días de verano aumenta el riesgo de deshidratación, una condición médica que puede afectar el desempeño físico y mental incluso antes de que aparezca la sensación de sed.
Una buena hidratación no solo
ayuda a mantener la temperatura corporal en un nivel saludable, sino que
también previene problemas como el golpe de calor, según Ruth Huayhuas,
profesora de la carrera de Nutrición y Dietética de la Universidad Tecnológica
del Perú (UTP).
Según la experta, el cuerpo
pierde cantidades mayores de líquidos y sustancias como sodio, potasio y
magnesio a través del sudor, lo que puede sobrecargar el sistema cardiovascular
y afectar la función cognitiva. “Incluso una deshidratación leve puede causar
cansancio, falta de concentración y bajo rendimiento físico”, agrega.
SEÑALES TEMPRANAS QUE SUELEN
PASAR DESAPERCIBIDAS
Huayhuas agrega que uno de los
principales riesgos de la deshidratación es que sus primeras señales suelen
ignorarse. Entre las más frecuentes se encuentran la fatiga sin causa aparente,
dolor de cabeza leve, sensación de “mente nublada”, disminución del rendimiento
mental o físico, orina de color amarillo oscuro, boca seca o saliva espesa, así
como irritabilidad o cambios de humor.
Algunos grupos de personas tienen
mayor riesgo de deshidratación en verano. “Los adultos mayores, por ejemplo,
suelen experimentar una disminución de la sensación de sed y tienen una
proporción menor de agua en su cuerpo. En el caso de los niños menores de dos
años, su metabolismo es más rápido y tienen una mayor proporción de agua en su
cuerpo”, explica.
La docente de la UTP también indica
que se debe tener especial cuidado con las mujeres embarazadas o en período de
lactancia, así como con las personas con enfermedades crónicas como diabetes o
enfermedades renales.
¿OCHO VASOS DE AGUA SON SUFICIENTES?
La nutricionista explica que la
ingesta de ocho vasos de agua al día es solo una guía general. “Las necesidades
reales de hidratación varían según varios factores, como el peso”, apunta.
“Una guía más precisa es consumir
entre 30 y 35 mililitros de agua por kilo”, agrega. Además, propone tener en
cuenta criterios como el nivel de actividad física, la temperatura y humedad
del ambiente, el tipo de alimentación y las condiciones de salud individuales. “La
edad y el sexo también influyen: con el paso de los años se requiere mayor
atención a la hidratación y, en general, los hombres necesitan más agua que las
mujeres”, especifica.
ALIMENTOS Y BEBIDAS QUE
TAMBIÉN HIDRATAN
Aunque el agua siempre debe ser
la fuente de hidratación primaria, Huayhuas destaca que “algunos alimentos
contribuyen de manera significativa.” Frutas como sandía, melón, fresas, uvas,
naranjas y piña, así como vegetales como pepino, lechuga, apio, tomate y
calabacín, tienen más del 85 % de agua.
También pueden ser complementos
de hidratación el agua de coco natural, las infusiones frías sin azúcar, los
jugos naturales diluidos en agua y los caldos claros fríos, que además ayudan a
reponer los electrolitos.
En cuanto a las bebidas
deportivas, refrescos o jugos industrializados, la experta precisa que no
reemplazan al agua. “Estas bebidas pueden aportar energía, vitaminas o
minerales en situaciones específicas, pero su contenido de azúcar hace que no
sean la mejor opción para una hidratación cotidiana,”.
ESTRATEGIAS PRÁCTICAS PARA EL
DÍA A DÍA
Para mantener una hidratación
adecuada durante la jornada laboral o académica, Huayhuas propone estrategias
prácticas como mantener una botella de agua siempre a la vista, realizar
horarios fijos para beber agua –al despertar, antes de cada comida y antes de
dormir– y utilizar botellas térmicas que mantengan fresco el líquido.
Además, sugiere apoyarse en
aplicaciones recordatorias, botellas con marcadores por horas del día y
pequeños hábitos, como beber agua antes de realizar actividades cotidianas. “La
hidratación debe integrarse a la rutina diaria, no depender solo de la
sensación de sed,” concluye.