Chiclayo en Línea.- El acelerado envejecimiento de la población ya está
transformando las necesidades de atención sanitaria y cuidados en el Perú. Las
personas de 65 años a más pasaron de representar el 4,3 % de la población en el
año 2000 al 9,2 % en 2024, según información disponible en el Observatorio
Nacional de Prospectiva del Centro Nacional de Planeamiento Estratégico
(Ceplan).
Este cambio demográfico se desarrolla en paralelo con una
alta prevalencia de enfermedades crónicas de salud en las personas adultas
mayores. Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), la
proporción de personas de 60 años a más con problemas crónicos de salud aumentó
de 76,2 % en 2012 a 79,3 % en 2025.
A esta situación se suma un progresivo deterioro
socioeconómico de este grupo poblacional. La pobreza entre las personas adultas
mayores pasó de 11,2 % en 2016 a 14,2 % en 2025, mientras que la pobreza
extrema subió de 10,5 % a 13,5 % durante el mismo periodo.
El desafío es aún mayor en las zonas rurales, donde la
pobreza, la intensa participación laboral, la desnutrición y la escasa
capacidad de pago limitan severamente el acceso oportuno a la atención de salud
y afectan la calidad de vida de los adultos mayores.
PROYECCIÓN
Esto forma parte de una profunda transformación demográfica
en América Latina y el Caribe. Las proyecciones del Banco Interamericano de
Desarrollo (BID) indican que, para el año 2050, el gasto en atención médica
destinada a las personas de 65 años a más representaría el 4,8 % del Producto
Bruto Interno (PBI) regional, más del doble de lo registrado en 2020 (2,2 %).
De igual manera, aumentará la demanda de servicios de
cuidados de largo plazo en la región, estimándose que su costo pasaría de
representar el 0,5 % del PBI regional en 2020 al 1,4 % en 2050.
Para el 2050 se estima que 23 millones de personas
necesitarán cuidados de largo plazo en América Latina y el Caribe, una cifra
casi tres veces superior a la registrada en 2022.
Las proyecciones hacia el final del siglo reafirman la
magnitud de esta transformación. Según Naciones Unidas, para 2100 las personas
de 65 años a más representarían alrededor del 32 % de la población tanto en
América Latina como en Perú. Este escenario incrementará las necesidades
vinculadas a enfermedades crónicas, dependencia funcional, rehabilitación y
servicios especializados.
PLANIFICAR HOY PARA CUIDAR MAÑANA
Frente a esta tendencia, el Ceplan plantea la urgencia de
fortalecer un modelo de atención integral para las personas adultas mayores.
Las intervenciones deben articular la promoción de la salud, la prevención, la
detección temprana, el tratamiento, la rehabilitación y el seguimiento continuo
de las enfermedades crónicas, bajo un enfoque de curso de vida y continuidad
del cuidado.
Asimismo, resulta indispensable desarrollar progresivamente
servicios de cuidados de largo plazo a nivel domiciliario y comunitario,
brindar apoyo a las personas cuidadoras e integrar la atención sanitaria con
los servicios sociales, respetando la autonomía y la dignidad de las personas
mayores.
Otro de los grandes retos será incorporar los costos de la
atención de salud y de los cuidados de largo plazo en la planificación
sectorial, presupuestal y territorial. Anticipar estos cambios permitirá
reducir la dependencia exclusiva del gasto de bolsillo de los hogares y ampliar
progresivamente la oferta formal de servicios.
El envejecimiento de la población ya no es un desafío del
futuro: es una realidad en marcha que exige decisiones estratégicas hoy para
garantizar que vivir más años también signifique vivir con mayor salud,
autonomía y bienestar.(Fuente: agencia Andina)