Defensoría advierte que hospitales y centros especializados presentan brechas que podrían comprometer su respuesta ante un sismo de gran magnitud
Chiclayo en Línea.- A propósito del sismo de magnitud 7,4 registrado este lunes en
Colombia, la Defensoría del Pueblo considera necesario recordar que el Perú se
encuentra permanentemente expuesto a eventos sísmicos y que la preparación del
sistema sanitario no puede iniciarse después de ocurrido un desastre. Los
establecimientos de salud, particularmente aquellos de mayor complejidad, deben
encontrarse en condiciones de continuar brindando atención durante y después de
una emergencia.
En los últimos años, la institución ha supervisado la
infraestructura y gestión del riesgo de desastres de 14 institutos
especializados, 11 hospitales de nivel III-E y III-2 y 28 hospitales de nivel
III-1, cuyos resultados están contenidos en los Informes Defensoriales n.° 243,
263 y 275, respectivamente. Los hallazgos muestran importantes brechas
relacionadas con la antigüedad de las edificaciones, seguridad en la
infraestructura, certificación ITSE, vulnerabilidad sísmica y preparación
institucional frente a emergencias.
En el caso de los institutos especializados de salud, la
supervisión encontró que dos establecimientos, el Instituto Nacional de
Ciencias Neurológicas (INCN) y el Instituto Nacional Materno Perinatal (INMP),
tienen infraestructura con más de 100 años de antigüedad; asimismo, 13 de los
14 institutos no contaban con certificado de Inspección Técnica de Seguridad en
Edificaciones (ITSE) vigente.
La situación adquiere especial preocupación debido a que el
INCN y el INMP reportaron áreas declaradas inhabitables, mientras que cuatro
institutos —INCN, INMP, INCOR e IREN Centro— tenían infraestructura declarada
de alto riesgo por vulnerabilidad sísmica. Además, 8 de los 14 institutos
carecían de diagnósticos recientes de vulnerabilidad sísmica. En materia de
conservación, se identificaron incluso edificaciones con paredes de adobe o
quincha y techos con materiales antiguos; el INCN presentó paredes, techos y
pisos en mal estado, mientras que el INMP reportó, entre otros aspectos, techos
en mal estado.
La situación tampoco resulta favorable en los hospitales de
nivel III-E y III-2; es así que, de los 11 establecimientos supervisados, cinco
tenían infraestructura con más de 50 años de antigüedad y otros dos —el
Hospital Víctor Larco Herrera y el Hospital Regional Docente Materno Infantil
El Carmen— superaban los 100 años. Diez de los once hospitales no contaban con
certificado ITSE vigente; asimismo, cinco hospitales señalaron tener áreas
declaradas de alto riesgo sin una respuesta técnica o presupuestal activa
identificada durante la supervisión.
También se encontraron señales de deterioro físico: solo cuatro
de los once hospitales tenían paredes y techos en buen estado de conservación;
cinco se encontraban en condición regular y dos en condición crítica. En cuanto
a los pisos, únicamente dos reportaron buen estado, siete condición regular y
dos mal estado. Asimismo, solo cuatro hospitales contaban con diagnóstico de
vulnerabilidad sísmica, lo que evidencia una limitada capacidad para
identificar técnicamente los riesgos y priorizar intervenciones de
reforzamiento.
Los resultados del Informe Defensorial n.° 275 sobre 28
hospitales de nivel III-1 refuerzan esta preocupación; ya que tres
establecimientos —los hospitales nacionales Arzobispo Loayza y Dos de Mayo, en
Lima, y el Hospital Goyeneche, en Arequipa— superan los 100 años de antigüedad,
mientras que otros 18 tienen más de 50 años de funcionamiento.
De acuerdo con el desarrollo de los resultados del citado
informe, solo 5 de los 28 hospitales III-1 contaban con certificado ITSE,
mientras que 23 no disponían de este documento. Además, diez hospitales
reportaron ambientes o áreas declaradas de alto riesgo y apenas cuatro contaban
con diagnóstico de vulnerabilidad sísmica emitido por el Sistema Nacional de
Gestión del Riesgo de Desastres; es decir, 24 establecimientos operaban sin
este diagnóstico técnico. Solo 11 tenían planes de contingencia frente a sismos
de gran magnitud.
Para la Defensoría del Pueblo, la seguridad hospitalaria no
puede reducirse al estado físico de una edificación o al cumplimiento formal de
una certificación, debido a que frente a un terremoto, un hospital debe
mantener operativos sus servicios de emergencia, cuidados intensivos, centro
quirúrgico, banco de sangre, farmacia, diagnóstico por imágenes y demás
servicios esenciales; para ello se requiere contar también con planes de
contingencia actualizados, rutas de evacuación, sistemas contra incendios, brigadas
entrenadas, comunicaciones y mecanismos alternos de suministro de electricidad,
agua y oxígeno medicinal.
En ese sentido, la Defensoría del Pueblo exhorta al Ministerio
de Salud, EsSalud, gobiernos regionales y demás entidades responsables de
establecimientos de alta complejidad a actualizar de manera inmediata las
evaluaciones de seguridad y vulnerabilidad sísmica; regularizar los
certificados ITSE; adoptar medidas frente a ambientes declarados inhabitables o
de alto riesgo; y priorizar presupuesto para mantenimiento, reforzamiento,
rehabilitación o sustitución de infraestructura hospitalaria antigua. Asimismo,
resulta indispensable actualizar y financiar los planes de contingencia,
garantizar la realización periódica de simulacros y verificar la continuidad
operativa de los servicios críticos.
La gestión del riesgo de desastres forma parte de la garantía
del derecho a la salud; y un hospital no solo debe ser seguro para quienes se
encuentran dentro de él; debe permanecer en funcionamiento precisamente cuando
la población más lo necesita. Esperar a que ocurra un terremoto para intervenir
infraestructura previamente identificada como vulnerable significaría actuar
cuando el riesgo ya se convirtió en daño.(Fuente: www.defensoria.gob.pe) (Foto
Defensoría del Pueblo)