Chiclayo: artista lambayecano crea escultura del papa León XIV de 2.50 metros de altura
Chiclayo en Línea.- Las
manos de un artista pueden transformar la materia en una obra de arte, pero hay
trabajos que nacen también del corazón y de la fe. El escultor monsefuano Jaime
Cachay Arana, recuerda con emoción y profunda gratitud cómo recibió la noticia
de la elección del papa León XIV, que mantuvo una estrecha vinculación pastoral
con Chiclayo y cuya imagen ahora toma forma en su taller.
“Es
una bendición. Una obra inesperada, que no pensaba que iba a llegar a mis
manos”, expresó emocionado el artista al referirse a la escultura de 2.50
metros que elabora con dedicación y cuidado.
Recordó
que al conocer que el entonces obispo de Chiclayo, Robert Prevost, había sido
elegido papa, derramó lágrimas de alegría. Nunca imaginó que después de cuatro
décadas dedicadas a la escultura tendría la oportunidad de representar la
figura del pontífice.
La
obra, que registra un avance aproximado del 70%, se encuentra en la etapa de
pulido y acabados. Luego recibirá las capas de preparación y pintura que
permitirán reproducir a todo color la vestimenta papal, con el blanco
característico, detalles rojos, ornamentos dorados y tonalidades naturales para
el rostro.
La
escultura se hace en fibra de vidrio y resina, con un refuerzo de triple capa
para ofrecer mayor resistencia frente al sol y las condiciones climáticas.
El
escultor estima que la imagen estará lista para su instalación el 5 o el 6 de
noviembre, de acuerdo con las coordinaciones con la empresa responsable del
proyecto. Sin embargo, remarca que una obra de esta magnitud no puede hacerse
únicamente bajo la presión del tiempo: cada detalle requiere paciencia,
precisión y un acabado que esté a la altura de su significado religioso y
cultural.
“Cuanta
más magnitud es un reto para mí”, afirmó Cachay, quien considera que cada
escultura representa una oportunidad para entregar lo mejor de sí mismo a la
comunidad. Por ello, el trabajo dedicado al papa tiene para él un valor
especial: no solo representa al líder de la Iglesia católica, sino también a
una figura que despierta sentimientos de cercanía, esperanza y orgullo entre
los lambayecanos.
Dos
esculturas que unen fe, historia y tradición
El
proyecto contempla, además, una escultura de tres metros de santo Toribio de
Mogrovejo, personaje fundamental de la historia religiosa del Perú. La imagen
se encuentra en una fase inicial de elaboración, en la que el artista trabaja
sobre la estructura y los revestimientos que permitirán definir las
proporciones del cuerpo y del rostro.
Según
el modelo propuesto, el santo aparecerá con la mano derecha en actitud de
bendecir y un bastón en la izquierda, acompañado de elementos propios de su
representación religiosa. Al igual que la imagen del santo padre será elaborada
con fibra de vidrio y contará con una base para su instalación.
Ambas
esculturas formarán parte de un paseo religioso y turístico proyectado en el
ingreso de Zaña, en el sector San Cristóbal, iniciativa promovida por la
municipalidad distrital en coordinación con la empresa constructora.
El
espacio incluirá letras monumentales de aproximadamente 1.70 metros de alto por
1.70 metros de ancho, elaboradas en fibra de vidrio, con diseños inspirados en
los símbolos, la iconografía y la herencia cultural de Lambayeque.
La
propuesta busca ofrecer a los visitantes un lugar de encuentro con la fe y la
identidad regional, en el que las imágenes religiosas dialoguen con la historia
y el patrimonio de una tierra de tradiciones. El artista destaca que la
resistencia de los materiales es importante, aunque recuerda que toda obra
expuesta a la intemperie necesita mantenimiento para conservarse con el paso de
los años.
Cuarenta
años de arte
Detrás
de estas imágenes hay una historia familiar. Jaime Cachay es un artista
autodidacta que aprendió el oficio gracias a las enseñanzas de su padre, a
quien reconoce como el impulsor de una tradición artística compartida con sus
hermanos.
“Gracias
a mi papá se ha hecho mucho”, manifestó al recordar sus inicios y una
trayectoria en la que ha producido esculturas de cuatro, seis y hasta ocho
metros. Entre sus experiencias destaca la elaboración de una imagen de la
Virgen del Carmen, de más de cinco metros, destinada a Hualgayoc (Cajamarca),
trabajo que le permitió fortalecer sus conocimientos en proyectos de gran
formato.
Aquellas
experiencias constituyen hoy una base fundamental para afrontar el desafío de
representar al papa León XIV. La elaboración comienza con el modelado y la
preparación de moldes, continúa con el trabajo en fibra de vidrio y culmina con
los acabados, la pintura y la protección de la superficie. Cada etapa demanda
conocimientos técnicos, sensibilidad artística y una planificación cuidadosa.
El
escultor también reconoce la importancia del trabajo en equipo. Para avanzar
con los diseños decorativos del proyecto ha convocado a su amigo Óscar, artista
dedicado a la pintura y al dibujo, a quien agradece su colaboración. Para
Cachay, compartir el trabajo con otros creadores permite sumar capacidades y
contribuir a una obra que busca representar a toda una comunidad.
El
sueño de estrechar la mano del papa
La
emoción del artista alcanza su momento más conmovedor cuando imagina la
posibilidad de encontrarse cara a cara con el pontífice. Después de dedicar
buena parte de su vida a crear imágenes que viajan a distintos lugares, Cachay
confiesa que recibir la bendición de León XIV sería un acontecimiento
inolvidable.
“Qué
bendición sería estrechar la mano del papa, tomarme una foto con él o recibir
su bendición. Sería un gran sueño”, expresó con ilusión.
Sus
palabras revelan el lado humano de una obra que no se mide únicamente en
metros, materiales o plazos de entrega. Para él, esta escultura representa la
oportunidad inesperada de unir su oficio, la herencia artística de su padre y
su propia emoción ante un acontecimiento que considera una bendición.
Cachay
espera que el interés religioso que despierta la figura del pontífice
contribuya a dinamizar el turismo y genere oportunidades para los artistas y
otros trabajadores de la región. “Lo tomamos como una bendición de Dios”,
afirmó al destacar los beneficios que esta proyección puede traer para
Lambayeque.
Con
la mirada puesta en los últimos detalles, el escultor continúa dando forma a la
imagen que pronto se integrará al paisaje de Zaña. Mientras la fibra de vidrio
adquiere los rasgos del pontífice y los colores comienzan a definir su
vestimenta, en el taller también se construye una historia de fe, esfuerzo y
gratitud: la de un artista que, después de 40 años de trabajo, todavía
encuentra en cada nuevo desafío una razón para emocionarse.
Porque
para Jaime Cachay, esculpir al papa León XIV no significa solo hacer una nueva
obra. Significa convertir en arte una emoción profunda y dejar una huella de su
oficio en una tierra que conserva con orgullo su historia religiosa. Él también
construyó la primera estatua del papa León XIV en el distrito chiclayano de
Pimentel, ubicada a unos metros de su desembarcadero.(Fuente agencia Andina)
(Foto: cortesía Silvia Depaz)